Ana María cree firmemente en el arte y dice que sus mejores clientes son extranjeros
Los bambúes son pintados a mano.
Los bambúes son pintados a mano y luego se los rellena con cera, convirtiéndolos en velas
Ana María Franco de Vignolo empezó su trabajo con bambúes decorativos, en la variedad guadúa angustifolia, hace muchos años, cuando sus hijos eran chicos y tenía un taller de arte. Quedó encantada con este material y lo usó en muchos objetos decorativos, para ambientes de interior, bares, marcos de espejos y más.
Incluso participó varias veces como expositora e instructora en los simposios internacionales de bambú que se realizan en Guayaquil, junto con la Asociación de Bambú y en especial por invitaciones del arquitecto Jorge Morán, quien ha investigado mucho sobre este tema y ha escrito libros de la materia.
“Es un maravilloso material, un acero vegetal que bien trabajado puede durar años, sin apolillarse o dañarse”, explica.
Al pasar los años, por cuestiones familiares cerró su taller, pero hace cinco retomó el tema pintando obras de arte sobre los bambúes. “Son temas relacionados con la naturaleza, pájaros, árboles y hojas en colores fuertes”. Estas piezas las ha expuesto en ferias internacionales y locales, como el Night Bazzar que se realizó recientemente en el Parque Histórico.
Cuenta que los extranjeros son sus mejores clientes, que quedan enamorados del trabajo manual, el que lleva varias horas de dedicación y esfuerzo.
(09) 782-3808, 283-5630 ext. 196
