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El museo del chocolate en París: Fiesta de los golosos

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Diosa del cacao

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Exposiciones del primer nivel

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Recipientes mesoamericanos para beber chocolate.

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Entrada de la visista al museo. Museo del Chocolate.

El museo del Chocolate - Choco-Story- permite descubrir los secretos del chocolate y sus 4000 años de historia: desde los olmecas hasta nuestros días, a través de una colección única de cerca de mil objetos.

Además del aspecto histórico, el museo ofrece detalladas explicaciones sobre su fabricación y los ingredientes que entran en la composición de los diversos chocolates. En el centro de demostración tendrá la ocasión de degustarlos.

Historia del museo
Choco-Story nació de una iniciativa privada. La familia Van Belle abrió un primer museo en Brujas (Bélgica) en 2004. Más tarde, en 2008, abrió uno en Praga (República Checa) y en 2010 el museo de los golosos llegó a París.

Sus 750 m2, distribuidos en tres niveles, nos sumergen en el fabuloso universo del chocolate.

Primer nivel

Espléndidas piezas mayas y aztecas ilustran el valor ritual que se otorgaba a este producto. La primera civilización que cultivó el árbol del cacao fue la de los olmecas. Los indígenas cortaban con sus machetes el tallo de los granos de cacao y los dejaban en el húmedo suelo de 5 a 10 días, hasta que se pudrían. Les quitaban luego las envolturas, las lavaban y dejaban los granos al sol para que secaran y se tostasen. A la masa de cacao que obtenían y batían con agua fría le dieron el nombre «xocolatl».

Los granos de cacao también se utilizaban como moneda: un conejo costaba 10 cacahuatl y un esclavo 100. No faltaban los indígenas que falsificaban el cacahuatl metiéndole barro a las cáscaras vacías de cacao.

Parte de las tradiciones que rodeaban el cacao han llegado hasta nosotros gracias a los vestigios arqueológicos y a los testimonios de los libros rituales, denominados Códices. Los mayas bebían chocolate durante las ceremonias vinculadas a la pubertad y la fertilidad. Lo preparaban mezclando cacao con miel, pimentón, vainilla y chile. Los toltecas y posteriormente los aztecas veneraron el cacao y el árbol del cacao, al que llamaban el «Árbol del Paraíso». Según la tradición, el dios Quetzalcoatl (la serpiente con plumas) enseñó a los seres humanos cómo cultivar y preparar el «Tchocoatl».

Segundo nivel
Los españoles que conquistaron el imperio azteca probaron la bebida, pero no les agradó su sabor, quizás porque estaba demasiado pimentada. Un cronista de la época escribió: «Esta mezcla se parece más a un brebaje para los cerdos que a una bebida destinada a los humanos». Dado que los conquistadores no recibían con regularidad el vino que les mandaban de España, decidieron adaptar la bebida de los indígenas a los paladares occidentales. La endulzaron con miel o jugo de agave y le disminuyeron las especias.

Hernán Cortés comenzó a exportar en 1527 las preciosas habas de cacao a su tierra natal. El «chocolate» se convirtió rápidamente en la bebida preferida de la corte española, desde donde, a partir del siglo XVII, se extendió a las cortes reales de los demás países europeos: Francia, Italia, Alemania y Reino Unido.

A mediados del siglo XVII aparecieron salones de té y de chocolate. En un principio se lo elaboraba artesanalmente. La revolución industrial trajo el desarrollo a su proceso de fabricación y el siglo XIX, sus horas de gloria. El perfeccionamiento en los métodos de producción, la selección de las mejores habas de cacao y el incremento de los cultivos posibilitaron la aparición de un producto de gran finura.

La magnífica colección de tazas de chocolate del museo, así como los diferentes jarras de chocolate, denominadas «chocolateras», de cobre, plata y otros materiales, testimonian el creciente entusiasmo por esta bebida en Europa. Hasta finales del siglo XVIII siguió siendo un alimento refinado reservado a la nobleza, la burguesía y el clero. ?
En el siglo XIX, el chocolate se diversificó: chocolate en forma líquida y sólida, chocolate con leche, barritas, tabletas, figuras huecas y rellenas. ¡El chocolate ya estaba al alcance de todos!

Tercer nivel
Este último nivel aborda sus aspectos contemporáneos. Varios espacios y un documental nos brindan la posibilidad de profundizar nuestros conocimientos sobre este producto y confirmar o descubrir sus numerosas cualidades medicinales.

Asombran varios maniquíes de cartón piedra que lucen atuendos confeccionados con este «noble» material, tanto como algunas modernas esculturas hechas de chocolate.

Los indios kuna y el chocolate
Serias investigaciones han demostrado que los indios kuna, una comunidad que vive en la isla de San Blas (un archipiélago de 365 islotes, situado a lo largo de la costa atlántica de Panamá), no sufren de hipertensión arterial. Por el contrario, existe un 10,7% de hipertensos entre 18 y 60 años y más de un 45% después de los 60 años entre quienes emigran a la capital. Los investigadores buscaron el factor que podía explicar esa diferencia: los kuna que se quedan en la isla consumen un promedio de 4 tazas de chocolate al día, mientras que los emigrantes han reducido su consumo al mínimo.

La tienda
En la tienda encontrará publicaciones sobre el chocolate y la salud, cremas y cosméticos a base de cacao, todo tipo de chocolates y recuerdos originales. Lo mejor, sin embargo, es que se puede terminar la visita con un auténtico chocolate caliente. Lo ofrecen en dos opciones: la receta azteca (picante) y la receta española.

Choco-Story
El museo goloso del chocolate
28 bd Bonne Nouvelle
(75010 paris)
Métro: Bonne Nouvelle o Strasbourg Saint-Denis
 

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