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#Occupy Sambo


¿Harto de la política, derrocamientos, juicios, terremotos, sicarios y sarampión? Si es así, querido amigo lector, ha encontrado un aliado en esta nueva tendencia del rechazo: la actual oda al reclamo, a alzar la voz contra todas y cada una de las cosas que se nos pasen frente a los ojos y pensemos son dignas de elevar un grito al cielo. La moda de ocupar.

Así como un montón de gringos desempleados se tomaron la zona de Wall Street para al menos comer gratis y ver actores famosos, yo decido hoy tomarme esta reconocida revista para ventilar mis más profundos malestares y, tal vez en el proceso, convertir a unas cuantas almas a mi bandera:

#Occupy la televisión nacional. ‘Escuela de famosos’, escuela de las estrellas, escuela del mal gusto: el pénsum educativo de los canales locales se asemeja al infame disco casero del 28 de Mayo que vimos por YouTube hace pocos meses. La consigna: dejémolos de grado.

#Occupy House. Hablando de televisión. Arrancó la –probable– última temporada de Dr. House, esa obsesión de 60 minutos a la semana que se burla del descenso hacía los abismos de un médico genio y misántropo. El manifiesto de nosotros, los fans: repeticiones ad-infinitum en Teleamazonas, por favor.

#Occupy Village. ¡Por amor de Dios! Si no fuera por el patio de comidas o las tarjetas gratuitas de Megamaxi, las tiendas del Village Plaza estarían en franca competencia con Puntilla Mall. Vayan en masa: varios locales de cuyo nombre no puedo acordarme esperan por sus verdes.

#Occupy la feria del libro. Las desgracias nunca vienen solas. Guayaquil no tiene que soportar una, sino dos ferias de libro anémicas, cuyas mayores atracciones son las mismas librerías del mall y el stand de los libros mas pequeños del mundo. Recomendación para los organizadores: háganle a los best sellers de autoayuda.

#Occupy medio Oriente. Pero al nuestro, me refiero. Mientras vemos como a la iniciativa Yasuní se la lleva el viento, propongo un movimiento mas realista: recolectar dinero suficiente, si no para salvar al Yasuní, al menos para pegarnos un tour y ver la selva por última vez..

#Occupy Navidad. Otro año, otro daño: la intoxicación física y espiritual en épocas navideñas va en aumento. No se equivoquen, el relleno está solo en la mesa. Al final, la fiesta rojo y verde termina con un afterparty monumental para comerciantes, médicos y sicólogos. Querido papá Noel: esta Navidad, más abrazos y menos regalos.

#Occupy Filanbanco. Mi profundo miedo a la represión policial generó esta novel idea: ¿qué pasaría si nos ponemos a manifestar frente a bancos quebrados? ¡No podrían meternos presos porque ya no existen! Acompáñenme a dar una vuelta por el pasado y quemar frente a sus puertas nuestras tarjetas Filancard. Próximas fechas: Tungurahua, Progreso y Popular.

#Occupy la avenida principal de Samborondón. Olvídenlo. Ya se nos adelantaron.
 

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