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Matiné


Estar parqueado en casa un sábado por la tarde no ha sido tan malo después de todo. Lo que se conoce como “disfrutar las cosas simples de la vida”, es un ejercicio que muchos lo tenemos olvidado entre obligaciones y frustraciones. Sábado, 4 p.m., ciudad de Quito: remuevo entre torres de discos piratas y encuentro Die Welle. Algo de comida, sofá medianamente cómodo y una historia –de la vida real– que promete: a mediados de los sesenta, en California, un profesor de último año de colegio presenta a sus estudiantes con el proyecto de crear un grupo de estructura fascista dentro de la clase. Con el pasar de los días, los chicos empiezan a derivar sus frustraciones, odios y miedos hacia una cuasi-secta que termina en una tragedia de la cual el único culpable sería el maestro instigador.

Die Welle –La Ola, en español– traslada la historia original al Berlín de hoy en día, un espacio tan contemporáneo y tan gris, que no puedes evitar sobrecogerte y sorprenderte al mismo tiempo.

Los jóvenes personajes de la película, tan obnubilados con su nueva filosofía, empiezan a perder su humanidad y redescubren en un violento final la fragilidad del ser humano y su ínfima capacidad para regenerar situaciones que ya han cruzado el umbral de lo socialmente correcto.

Evito moverme del sofá, delatando afinidad por lo retro: vamos por el doblete. La segunda película, Balada triste de trompeta, tal como esas que se presentaban para mayores de 17 en el cine Maya, involucra algo de temple. Sexo, violencia y humor negro al 100% en la última del maestro español del bizarro: Álex de la Iglesia. Un montaje de tono sombrío que explora los amores y terrores de un payaso de circo durante las décadas de guerra y fascismo en la España franquista.

Las imágenes se despejan y las ideas toman cuerpo: desmotivación y apatía colectiva como ítems esenciales para el crecimiento de sistemas –sea en una clase, sea en un país– que coartan la libertad y generan un ambiente represivo y limitante. Para nosotros, estas dos películas son material didáctico de primera necesidad. A tomar nota: sofá y pantalla como proyecto para este fin de semana. Simple.
 

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