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Reviviendo la ciudad

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Reviviendo la ciudad

No va a ser un julio típico de visita a las Peñas, de fuegos artificiales en el malecón ni de verbenas acartonadas. Tampoco va a ser el julio de salir corriendo a pasar el feriado a la Sierra o a alguna playa fría que exige suéter y causa tristeza. Nada de Play Land Park, ni de manzana acaramelada, menos de fiesta en barcaza.

Propongo que este julio sea de menos tráfico, de caminar un poquito. De quitarse el buen reloj y dejar el celular en la casa u oficina, y salir a almorzar a pie. Quizás si caminamos un poquito podemos ver un poco más de la ciudad y disfrutar de algunas cosas nuevas que tiene para ofrecernos.

Urdesa se está llenando de unos grafittis coloridos y juveniles que dan la impresión de estar charlando. Aunque hay un vil imitador, es igual bueno saber que hay alguien preocupado de meterle color y vida al barrio olvidado que un día fue el centro del norte.

Los Ceibos está más verde que nunca y tiene harto de paz. El parque sigue siendo agradable para caminar, los carros han bajado la velocidad gracias a los policías acostados y hay jardineritas, lo cual ha contribuido a ponerlo verde, verde naturaleza, verde vida, verde bien.

El centro está con los restaurantes clásicos como la Tasca de Carlos que es siempre una parada agradable, ese hombre tiene un ángel como ninguno y provoca no solo visitarlo, sino que instalarse a conversar con él y sus deliciosas tapas. También en el malecón podemos disfrutar de la mejor vista del río tomando un campari naranja en el barsito del Club o disfrutando del variado menú del Bankers, allá en el piso 32 del antiguo edificio del banco La Previsora.

El sur si no se ayuda mucho la verdad, esto de que las calles del centenario están curvas para abajo dificulta la caminata y la bajada del carro al parquearse. Ahora que si conversamos de la Alborada está más comercial que nunca, ese si es un buen sitio para el choclo en palito, la bandejita, el chuzo y el sánduche de lomo de madrugada ni que decir del boloncito de Tere.

Entonces Guayaquil si está bonito, salgamos de Samborondón y démosle la vuelta. Hagámosle honor al mesesito blanquiceleste y a lo mero mero municipales paseemos en guayabera que es fresca y sentadora. Que los choros se queden en casa, que los buitres no pidan plata y que la gente disfrute de las fiestas.
 

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